El oro de Moscú #IvanRebroff

Timmy BoyMíticos, MundoLeave a Comment

Jalean en el estadio olímpico, Boris Uliánov ha salido a calentar. Los comentarios en la prensa especializada son unánimes, su presencia en el estadio es una incógnita. Este hijo de campesino de Krasnoyarsk no es conocido en el panorama internacional y su mejor marca dista bastante de los puestos de honor, pero ahí está, calentando para participar en salto de longitud, ¿será un nuevo Éric Moussambani?

Ha llegado el momento, el atleta ruso se acerca a la zona de salto. Observa las referencias sin mostrar interés, alza tímidamente los brazos en búsqueda de un cómplice aplauso y coge una profunda bocanada de aire. Su concentración no parece la adecuada pero comienza a correr.

“Su técnica es terrible”, “su pisada es defectuosa”, una avalancha de comentarios negativos se suman a la carrera, llega a la línea de salto y se impulsa quedándose a 40 cm de la línea.

  • Su técnica es terribleRichard Smith - Fox News
  • “No puede ser”, “¿qué acaba de pasar?”, “por favor que alguien me azote”… El saltador ruso acaba de destruir la historia, sus 15,78 metros lo corroboran. El estupor generalizado es indescriptible, lo que acaba de pasar es imposible.

El único periodista que mantiene el micrófono en la mano coge aire y se acerca titubeante al extraterrestre Boris.

  • Perdona Boris, no me salen las palabras. Siento ser indiscreto pero ¿qué cojones acaba de pasar?
  • Bueno, el salto ha sido bastante bueno la verdad, aunque esperaba más. Soy nieto del gran Lenin, su sangre corre por mis venas, así que no podía ser menos.
  • Pero con lo que acaba de hacer… ¿Qué siente ahora mismo?
  • Bueno, pues un ligero aura de alegría. Me alegra haber demostrado al resto de compañeros lo absurda que es su competición y sus marcas, son unos principiantes. En cuanto a la medalla, este oro es importante para nuestra amada Rusia, por lo que estoy contento. Nuestro líder Putin seguro que está orgulloso del poderío ruso.
  • Me tiemblan las piernas, ¿Qué piensa hacer después de lo que acaba de suceder?
  • Pues bien, ahora mismo me iré al hotel, cogeré una botella de vodka y escucharé a Ivan Rebroff, mi inspirador. En cuanto al futuro profesional no está muy claro, pero seguro que no volveré a saltar. Creo que probaré con otra categoría, alguna en la que se crean muy buenos y necesiten una lección.

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