La Gramola I

Timmy BoyMíticos, RockLeave a Comment

Idea primigenia de lo que quería transmitir, música.

Siempre he pensado que la música, como cualquier obra de arte, tiene una estructura bien definida, una introducción, un nudo y un desenlace. A ver, sé que no estoy contando nada revolucionario, no soy gilipollas, pero solo quiero expresar la suma importancia que tiene para mí un disco bien hecho.

Muchas veces me he preguntado qué era mejor, un disco plagado de muchos buenos singles o un disco con una estructura completa y cuerpo en todo su ser, sin muchas florituras, pues bien, todavía no tengo ni puta idea sobre qué es mejor de primeras, pero lo que sí puedo decir, es que un buen disco, bien pensado de principio a fin, siempre te va a acompañar cuando lo necesites.

Un disco del que cada vez que lo escuchas descubres nuevas canciones. Un disco del que te llamó una primera canción y aun habiendo pasado a otra, sigues mirando con cariño lo escuchado. Un disco que puedas escuchar sin pensar y sientas que no está ahí. Un disco que cubra una necesidad, un sentimiento. No sé, un disco que te parezca cojonudo.

Pues bien, en la gramola, voy a intentar transmitir estos discos que para mí son importantes, puede que no gusten o no se entiendan, no importa, cada uno tiene sus gustos definidos y no estoy aquí para juzgarlo, yo solo quiero contar cuáles han sido importantes para mí y nada más.

Bob Dylan – Highway 61

Hace poco estuve escuchando un concierto en directo de un grupillo bastante bueno y solo me planteaba “¿están versionando a Dylan?”. Pues no, no era así, pero lo que me quedo claro, es que él estaba en ellos. De hecho, yo lo encuentro en casi todo, como si fuera un padre omnipresente entre la música actual.

No sabría explicar muy bien por qué tiene tanta fuerza para mí, pero supongo que en verdad es que me resulta familiar. Sus melodías no son ni complejas ni modernas, de hecho, casi podría decir que son simples, pero, ¿no será precisamente esta su principal virtud?

Pues sí, creo que el secreto está ahí, en su voz, en sus melodías y ritmos perfectamente simples, en su letra, en su esencia… Un tocado.

The Black Keys – Brothers

He estado pensando que esto no solo tiene que ir de clásicos, no quiero parecer un pureta, porque no lo soy.

The Black Keys, no os voy a decir nada del grupo, no sé ni de dónde vienen, ni sus influencias, ni sus ventas… porque la verdad es que me la pica, si queréis información de ese tipo lo mejor es la Wikipedia.

Lo que sí sé, es que este disco me lo recomendó un colega de Erasmus y no le hice ni puto caso, ERROR.

Al año empecé a escucharlo por casualidad y joder, de verdad que me pareció muy bueno. Claro ejemplo de lo que significa hacer un disco. Nada de mierdas de aleatorios ni selecciones, de alfa a omega como es debido. No seáis perezosos y aguantad hasta el final, porque para mí hay un buen huevo de Pascua.

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